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Grundig ha empezado una nueva estrategia para fabricar productos electrónicos sostenibles basada en las tres erres, Reducción, Reutilización y Reciclaje, que incluye el uso de materiales reciclados en sus electrodomésticos. Se trata de una nueva campaña de concienciación por el reciclaje con la que la marca de electrodomésticos premiará a los consumidores que entreguen a Grundig sus residuos de productos electrónicos.


Actualmente las lavadoras y hornos de Grundig ya cuentan con materiales reciclados dentro del propio diseño. En el caso de las lavadoras se están utilizando plástico de botellas para la cuba o tambor, y en los hornos se reutilizan redes de pesca para obtener nailon.

Además, en la tecnología empleada, todos los productos Grundig cuentan con la garantía de eficiencia energética e incorporan "tecnologías únicas" como la denominada autodosificación (Autodose) que se aplica a lavadoras y lavavajillas, la cual permite que sea el aparato el que seleccione el programa más eficiente y que suponga un menor consumo de agua y electricidad de acuerdo con unos determinados criterios como la carga.

Más de 40 millones de toneladas de residuos electrónicos se desechan al año a nivel global, lo que está provocando que los materiales para construir productos electrónicos estén llegando a sus límites de crecimiento. Para paliar este asunto, resulta recomendable que los fabricantes de electrodomésticos creen productos que cumplan con los criterios de eficiencia energética con el fin de que emitan menos productos contaminantes a la atmósfera.

Y, además, que sus materiales cumplan con las tres erres, en el sentido de que los electrodomésticos tengan una mayor duración, sean reparables, puedan ser reutilizados y que, también, se puedan reciclar para volver a usar sus materiales en un futuro.

En relación con este cometido sostenible de la marca, Grundig ha anunciado el lanzamiento de una campaña que pretende involucrar al consumidor concienciándole sobre el reciclaje de productos electrónicos y ofreciendo premios a través de concursos y sistemas similares a toda aquella persona que les entregue los residuos de sus productos.

Actualmente las botellas de vino practicamente no se reutilizan en ninguno de sus canales de distribución, como si que ocurre en otros sectores de bebidas, caso de los envases de refrescos o de cervezas. Una vez que se consume el vino, lo habitual es depositar la botella en el contenedor de vidrio para su posterior reciclaje.


En este contexto surge Rewine, un proyecto de la Unión Europea, dotado con un presupuesto de 991.000 euros, que pretende promover la recuperación y reutilización de botellas en el sector del vino para reducir la generación de residuos, los gases de efecto invernadero y ahorrar costes a las bodegas. Este proyecto también pretende identificar las oportunidades y barreras de la reutilización, para evaluar su viabilidad técnica, ambiental, social y económica.

El primer paso para el desarrollo de este proyecto es la puesta en marcha de una prueba piloto que se está desarrollando desde el pasado año en Cataluña con la colaboración de varias bodegas y que, en junio de 2019, prevé recuperar unas 100.000 botellas.

Con la puesta en marcha de esta iniciativa, además, se evitará la generación de aproximadamente 45 toneladas de residuos de envases de vidrio. En este sentido, desde octubre del pasado año, el proyecto ya ha conseguido dar una segunda oportunidad a cerca de 50.000 botellas.

La prueba piloto tiene en cuenta todo el ciclo de la botella, desde su lavado, etiquetado, embotellado y distribución en el mercado hasta su recolección a través de las mismas bodegas, centros de recogida, restaurantes y tiendas involucradas, fomentando la devolución de los recipientes entre los consumidores.

Los envases recuperados portarán una pequeña etiqueta con el nombre Rewine, que es un juego de palabras con los términos ingleses rewind y wine, rebobinar y vino, respectivamente, la cual indica que la botella que la porta ha tenido más de una vida.

Tras la prueba piloto, el proyecto Rewine espera extender el sistema de recuperación y reutilización de botellas de vino en todo el territorio catalán así como en otras regiones vinícolas de España, impulsando la participación de empresas y administraciones.

Canarias será la primera región española en llevar a cabo una estrategia para paliar la utilización de los plásticos de un solo uso, un desafío que supone frenar la contaminación derivada a estos productos, bajo el lema “Cero plásticos de un solo uso en Canarias”. La normativa ya tiene unas bases y desde el pasado 6 de febrero se encuentran a disposición pública para posibles propuestas de mejora.

La Consejería de Política Territorial, Sostenibilidad y Seguridad ha sido la encargada de elaborar la “Estrategia canaria sobre los plásticos”, junto a la cofinanciación del Programa Operativo FEDER Canarias 2014-2020. El objetivo es ofrecer a la ciudadanía, distribuidores, grandes superficies y al sector público institucional autonómico, una serie de pautas y consejos para conseguir una industria de plásticos inteligente, innovadora y sostenible, donde el diseño y la producción respeten las necesidades de reducción, reutilización y reciclaje, potenciando el crecimiento y el empleo en Europa, reduciendo, a su vez, las emisiones de gases contaminantes y la dependencia de combustibles fósiles.

Los plásticos están presentes en el día a día, gracias a sus múltiples ventajas, algunas como su bajo coste de producción, ligereza, durabilidad, entre otras. Sin embargo, su gran disponibilidad, unido a la dificultad en reciclar bajo el modelo económico lineal “producir, usar y tirar”, lo han convertido en un problema social y ambiental.

Por ello, Canarias se enfrenta a un gran reto, la gestión apropiada del plástico. Su máxima prioridad debe ser el consumo responsable y la prevención en su creación. Pero para poder alcanzar esto, los ciudadanos, el sector agrícola, industrial y de servicios, tienen un papel esencial, con la intención de promover objetivos destinados a reducir su uso y potenciar su reciclaje. Con esto se ayudará a evitar que estos residuos acaben como basura que suponga una grave amenaza ambiental, tanto en el medio terrestre como en el marino y, por ende, para la propia salud humana.

El Gobierno de Canarias le da impulso a esta estrategia, para conseguir que dichos objetivos se concreten, gracias a acuerdos con empresas transformadoras y distribuidoras de las Islas, además de otorgar a la ciudadanía la información y los medios necesarios para adaptar sus hábitos de consumo y mejorar la calidad y cantidad de residuos plásticos recogidos.

Publicado en Campañas

Las cadenas de las bicicletas representan, por su propia constitución, uno de los productos con mayores posibilidades para realizar multitud de objetos mediante su reciclaje creativo.


Por ello, cuando se reemplaza una cadena de bicicleta por desgaste de sus eslabones o porque ha perdido su capacidad de tracción, se abre todo un mundo de opciones de reutilización, tanto de la cadena en su totalidad, como de parte de los eslabones con los que está fabricada.

En el primer caso, la cadena completa puede seguir manteniendo su función como objeto para el movimiento de poleas o engranajes, como es el caso de manivelas de barbacoas, apertura y cierre de compuertas, etc.

Por otra parte, una vez abierto el eslabón de unión, la cadena puede ser transformada en multitud de objetos como llaveros, cinturones, hebillas e incluso productos de bisutería deportiva como pueden ser colgantes, pulseras, pendientes, etc.

En el ámbito del hogar también tiene su lugar el reciclaje creativo de estas cadenas en forma de soportes para velas, lapiceros, colgadores de llaves, estructuras de lámparas o sillas, percheros, botelleros, esculturas de todo tipo, marcos de fotos, pies de lámparas, abridores de botellas, llaves de cadena, etc.

En ambos casos solo será necesario hacer un trabajo previo de limpieza de las cadenas, que puede realizarse fácilmente con cualquier desengrasante y un estropajo o cepillo de dientes para llegar a todos los rincones de los eslabones.

Un truco muy útil consiste en colocar la cadena de la bicicleta dentro de una botella con jabón desengrasante y agua, agitar bien y enjuagar. Tras realizar este proceso varias veces se obtendrán piezas perfectamente limpias para elaborar los objetos descritos y cualquier otro que se pueda imaginar.

En un nivel más avanzado de reciclaje creativo hay algunos que se atreven a fundir el material y, mediante su forja, a convertir estas cadenas en objetos como cuchillos, herramientas y otros utensilios.

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