Santa Cruz Limpia

El Blog de Santa Cruz Limpia

29 Noviembre 2019

En pleno siglo XXI, donde han surgido algunos de los problemas más grandes en cuestión de cuidado del medio ambiente y generación de todo tipo de desechos, algunas personas han tenido la iniciativa de aprovechar esos desperdicios y llegar al extremo de construir sus propias viviendas mediante el reciclaje, por ejemplo, de miles de botellas de vidrio.


Este precisamente es el caso de Ivone Martins, una humilde agricultora brasileña que recicló más de 6.000 botellas de vidrio con las que fabricó su casa. Donde los demás solo veían basura, ella vio una oportunidad de crecimiento.

La casa ecológica de esta mujer de 50 años se encuentra en el barrio brasileño de Gurutuba dos Martins y ya todos la conocen. La aventura comenzó en 2018, cuando decidió poner en marcha una idea que inició junto a su esposo y dos hijos. Lamentablemente uno de sus hijos falleció y tuvo que sobreponerse de alguna manera. Y construir su propia casa le sirvió como terapia.

Ivone recorrió muchos lugares buscando su materia prima, desde puntos de recogida de basura hasta restaurantes. Ademas, con el objetivo de para darle mayor firmeza a la estructura, colocó llantas de vehículos en desuso como cimientos. El resto fue mezclar arcilla y cemento para pegar las botellas y construir la casa.

Sin embargo,no contenta con la estructura, tras concluir con la casa, que cuenta con una sala, comedor, baño y dormitorio, esta emprendedora se puso a trabajar en la fabricación del mobiliario de la vivienda, realizando los sillones e incluso la base de su cama con botellas de vidrio reciclado.

Otra iniciativa de este tipo la tenemos en la construcción realizada por el pescador y carpintero canadiense Édouard T. Arsenault, en 1980, que utilizó más de 12.000 botellas para terminarla.

Esta singular casa se encuentra localizada en la isla canadiense de Príncipe Eduardo y su constructor solo tardó seis meses en levantarla. En este caso, la idea surgió cuando su propietario recibió una postal procedente de su hija acerca de un castillo de cristal que estaba visitando en la Columbia Británica. Al recibirlo, pensó que él también era capaz de hacer una casa de vidrio y comenzó a recoger botellas de cristal en la zona donde vivía.

El resultado de su trabajo es una vivienda de 85 metros cuadrados que cuenta con tres secciones principales. Además, Édouard también levantó una pequeña capilla en su interior donde se encuentran varios bancos y un altar, todo ello construido con botellas recicladas de vidrio. Por si esto fuera poco, dos años después, Édouard construyó una taberna en la que empleó 8.000 botellas para darle forma hexagonal a la estructura.

20 Noviembre 2019

Minimalism Brand es una marca de ropa básica deportiva que persigue el consumo responsable, la fabricación sostenible y la durabilidad de los productos para lo que elaboran sus piezas, fundamentalmente sudaderas, camisetas, cortavientos y complementos, empleando plástico reciclado.


La empresa fue creada en 2017 por Pepe Martín y Víctor Rodado con el objetivo de fabricar piezas para usuarios alejados del hiperconsumismo, de la moda rápida y estacional, y a quienes les gusta la moda centrada en la calidad y durabilidad de productos básicos fabricados de forma sostenible.

Así, cada chaqueta cortaviento de esta empresa está fabricada al 100% con poliéster reciclado, compuesto por ocho botellas de plástico reciclado; las sudaderas están elaboradas en un 85% por algodón orgánico y un 15% de poliéster reciclado, y las camiseta son 100% algodón reciclado.

El proyecto comenzó como un juego entre amigos que tenían 2.000 euros y se pusieron a vender carteras recicladas para poder ir al festival Burning Man, en Nevada, Estados Unidos. Como en un fin de semana vendieron 1.400 unidades, se decidieron a crear una empresa con un único producto. Esto les sirvió para hacerse un hueco en el mercado, vender 40.000 unidades y cerrar el 2018 con 150.000 euros de facturación.

Más que contentos con el desarrollo del producto, los promotores de Minimalism Brand ampliaron el catálogo, añadiendo carteras minimalistas y mochilas a las camisetas, sudaderas y cortavientos.

Reciclaje de ropa deportiva

La otra cara de la moneda consiste precisamente en reciclar la ropa deportiva, una vez que las prendas han sufrido un determinado desgaste. En este sentido, y dependiendo de los tejidos y del estado de la ropa, existen diferentes opciones de reciclaje.

En España, hoy día cada persona desecha una media de 10 kilos de ropa al año y el compromiso del país con la Unión Europea es el de reciclar 490 millones de kilos de prendas para el próximo año.

Para contribuir a lograr este objetivo, algunos establecimientos de venta de ropa deportiva han colocado en sus instalaciones contenedores para reciclar esta clase de prendas. También existen depósitos especiales colocados en las calles de las ciudades en los que se puede dejar este tipo de vestimenta. A esto hay que añadirle asociaciones como Cáritas que recolectan todo tipo de indumentaria, incluida la de hacer ejercicio.

Por otra parte, también resulta muy útil reciclar las zapatillas de deporte que, mediante diferentes procesos, se pueden llegar a convertir en la materia prima con la que construir pistas deportivas o superficies de juego para los más pequeños.

Existen otros elementos de la práctica deportiva habitual que son susceptibles de ser recicladas. Entre estos destacan las cuerdas, los dorsales que se entregan en las competiciones, las cremalleras de las prensas, los cierres de metal o de plástico, las mochilas, calcetines, etc.

12 Noviembre 2019

Relevo es una empresa valenciana que lleva más de 20 años fabricando bolsas con plástico reciclado con el objetivo de que este material no acabe en vertederos o en el mar. Además, al reciclar el plástico para fabricar bolsas de basura se evitan las emisiones relacionadas con la extracción de las materias primas y la fabricación de las resinas plásticas.


Hasta el momento Relevo ha reutilizado más de 4.230 toneladas de plástico, lo que supone un ahorro de 16.285 barriles de petroleo y 7.621 toneladas de CO2.

El plástico con el que fabrica Relevo sus bolsas procede de las cubiertas de los invernaderos, plásticos que se depositan en contenedor amarillo y plástico industrial. Con todo ello se elabora un plástico que es un 20% más resistente que el mejor del mercado y, además, un 20% más barato. Por si eso no fuera poco, las bolsas resultantes son antigoteo, tienen cierre fácil, son muy prácticas para el día a día y pueden volver a ser recicladas consiguiendo disminuir el uso de recursos no renovables.

El proceso de fabricación de las bolsas Relevo comienza cuando la empresa separadora de plásticos selecciona y separa manualmente el producto con el que se trabajará posteriormente. Una vez seleccionado se divide en dos grandes categorías por colores, claro o blanco por un lado y azul o negro por otro.

A continuación, unas máquinas cortan las bolsas en infinidad de pedazos, se encargan de lavar y centrifugar los trocitos y volverlos a lavar y centrifugar de nuevo. En este proceso sólo se utiliza agua, sin agregados químicos. Una vez limpio el resultante se funde para crear la granza que servirá como materia prima.

Posteriormente, en otra parte de la fábrica se recibe la granza reciclada con la que se crean las bobinas de plástico que luego se pre-cortan y sellan para crear las bolsas. Otra máquina les inserta el cierre fácil y las envuelve en los rollos que luego se pueden adquirir en los puntos de venta.

12 Noviembre 2019

Relevo es una empresa valenciana que lleva más de 20 años fabricando bolsas con plástico reciclado con el objetivo de que este material no acabe en vertederos o en el mar. Además, al reciclar el plástico para fabricar bolsas de basura se evitan las emisiones relacionadas con la extracción de las materias primas y la fabricación de las resinas plásticas.


Hasta el momento Relevo ha reutilizado más de 4.230 toneladas de plástico, lo que supone un ahorro de 16.285 barriles de petroleo y 7.621 toneladas de CO2.

El plástico con el que fabrica Relevo sus bolsas procede de las cubiertas de los invernaderos, plásticos que se depositan en contenedor amarillo y plástico industrial. Con todo ello se elabora un plástico que es un 20% más resistente que el mejor del mercado y, además, un 20% más barato. Por si eso no fuera poco, las bolsas resultantes son antigoteo, tienen cierre fácil, son muy prácticas para el día a día y pueden volver a ser recicladas consiguiendo disminuir el uso de recursos no renovables.

El proceso de fabricación de las bolsas Relevo comienza cuando la empresa separadora de plásticos selecciona y separa manualmente el producto con el que se trabajará posteriormente. Una vez seleccionado se divide en dos grandes categorías por colores, claro o blanco por un lado y azul o negro por otro.

A continuación, unas máquinas cortan las bolsas en infinidad de pedazos, se encargan de lavar y centrifugar los trocitos y volverlos a lavar y centrifugar de nuevo. En este proceso sólo se utiliza agua, sin agregados químicos. Una vez limpio el resultante se funde para crear la granza que servirá como materia prima.

Posteriormente, en otra parte de la fábrica se recibe la granza reciclada con la que se crean las bobinas de plástico que luego se pre-cortan y sellan para crear las bolsas. Otra máquina les inserta el cierre fácil y las envuelve en los rollos que luego se pueden adquirir en los puntos de venta.

05 Noviembre 2019

SIGRE Medicamento y Medio Ambiente acaba de presentar en Canarias la campaña "Di Sí al medio ambiente. Di Sí a SIGRE", con la que esta entidad sin ánimo de lucro pretende concienciar sobre el uso adecuado de los antibióticos, así como del necesario cumplimiento de los tratamientos de estos medicamentos y la correcta gestión ambiental de sus envases y residuos a través de los puntos existentes para depositarlos.


Canarias cuenta actualmente con más de setecientos puntos SIGRE, repartidos por las farmacias de las diferentes islas, que se encuentran a disposición de los usuarios para que puedan reciclar los medicamentos una vez terminados los tratamientos, sus envases y los medicamentos caducados que se van acumulando en los domicilios.

En Canarias, los puntos SIGRE comenzaron a instalarse en las farmacias hace 16 años y, actualmente el reciclado de medicamentos y envases se sitúa en el 86% de la población del Archipiélago.

La fecha de caducidad de los medicamentos es un aspecto crucial a la hora de decidir si el fármaco en cuestión es seguro para su uso y si funcionará como se espera. Esta fecha es similar a otras fechas de caducidad conocidas de otros productos como la de los alimentos, por ejemplo.

En el momento de fabricar un medicamento se realizan una serie de estudios para determinar su caducidad que indican su estabilidad. Así, si el estudio indica que el fármaco es estable durante 24 meses, esto quiere decir que tiene una caducidad de ese periodo de tiempo. Esta estabilidad o caducidad varía entre los diferentes medicamentos.

Cuando se cumple ese periodo de estabilidad, el medicamento caduca y entonces no se puede asegurar que vaya a actuar del mismo modo que cuando estaba en fecha apta para el consumo, ni se puede garantizar que su eficacia sea la adecuada. Además, si se sobrepasa dicha fecha, resulta posible que aparezcan impurezas en los medicamentos que podrían poner en riesgo la salud de las personas que los consuman.

Localización

Avda. Tres de Mayo, 40 2º
38005 Santa Cruz de Tenerife

Cómo llegar en guagua: líneas urbanas 232, 233, 238, 905, 920, 921, 934, 937

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