Santa Cruz Limpia

El Blog de Santa Cruz Limpia

29 Enero 2019

Casi el 80% de los campos de golf españoles de menos de 18 hoyos, y más del 60% en aquellos de 18 o más, utilizan agua regenerada o desalada, no apta para el consumo humano, para su riego.


Estos datos se desprenden del “Estudio del uso del agua en los campos de golf españoles” llevado a cabo por la Real Federación Española de Golf, junto a las principales Asociaciones de Golf (Asociación Española de GreenKeepers, Asociación Española de Gerentes del Golf, Asociación Española de Campos y PGA de España), presentado el pasado 24 de enero durante la celebración de la Feria Internacional de Turismo en Madrid.

Dichas cifras fueron conseguidas gracias a la elaboración de un formulario con distintas preguntas relacionadas con las fuentes de extracción de agua, el tipo, el porcentaje de uso con respecto al total del riego utilizado, su calidad y propuestas de trabajo dirigidas a la RFEG (Real Federación Española de Golf) y a la AEDG (Asociación Española de GreenKeepers) en materia de regulación fitosanitaria.

Este formulario fue enviado a todas las Asociaciones y campos de golf y se obtuvo respuesta del 58% de ellos (237 de 408). Los campos con menos de 18 hoyos tienen un porcentaje de 76.2% de uso de agua regenerada no apta para el consumo humano, el 1,2% utilizan agua desalada y el 22,6% restante emplean otras fuentes. En cuanto a los campos de 18 o más hoyos, el 57,3% utilizan agua reciclada, el 3,6% hacen lo propio con la desalada y el 38,5% emplean otras fuentes.

Para aumentar la sostenibilidad, los responsables de los campos de golf consideran que es necesario que se lleve a cabo una regulación nacional en relación a la gestión y uso del agua.

La media de volumen de agua consumida para el riego en los campos de menos de 18 hoyos se sitúa entre 100.000 y 200.000 metros cúbicos, mientras que en los de 18 o más hoyos (a mayor número de hoyos, mayor consumo) entre 100.000 y 300.000 metros cúbicos, incluso en algunas ocasiones llegando a superar esta última cifra.

La utilización del agua regenerada en dichos campos tiene numerosos beneficios para el medio ambiente, para la conservación de acuíferos naturales, genera riqueza, pues el agua regenerada es pagada por los campos de golf; se mejora la utilización del agua por hectárea con respecto a otros sectores; crea empleo; genera espacios que favorecen la biodiversidad, además de favorecer el mantenimiento del caudal ecológico de los ríos, la restauración de humedades y la conservación de los ecosistemas.

24 Enero 2019

Los productos biodegradables son aquellos que están fabricados con materiales totalmente naturales, no contaminantes, que pueden descomponerse por la acción de agentes biológicos, es decir microorganismos, bajo condiciones ambientales como el sol, la lluvia, el viento, la humedad, etc, degradándose sin la intervención de ningún proceso humano, evitando así dejar residuos tóxicos en la naturaleza.


Al tardar poco tiempo en desaparecer, estos productos biodegradables evitan la contaminación y la acumulación de basura en terrenos, ríos o vertederos, y los residuos resultantes pueden ser reciclados o servir de abono para plantas.

Los productos que no son capaces de biodegradarse ni por medio del aire, del oxigeno, del agua, etc, son un potencial peligro para la naturaleza, no sólo por que necesiten cientos de años para desaparecer sino, también, porque que el efecto degradador de sustancias como el agua hacen que estos productos desprendan sustancias tóxicas y muy contaminantes para el medio ambiente. En este sentido, una simple lata de metal puede tardar más de 300 años en degradarse en su totalidad y una colilla de cigarrillo más de 10 años, ejemplos que ofrecen una idea del peligro de estos productos.

Son muchas las ventajas de utilizar productos biodegradables en la industria, puesto que con ellos se puede confeccionar casi cualquier cosa sin que, por ello, la calidad sea inferior. Los objetos hechos a base de materiales biodegradables son más sencillos y baratos de fabricar, y para su elaboración se emplean materiales naturales que no necesitan procesos en los que intervengan sustancias químicas.Todo ello hace que estos productos biodegradables sean ecológicos y respetuosos con el medio ambiente.

Entre los materiales biodegradables se encuentran: madera, paja, cartón, semillas, papel, tejidos naturales, residuos de alimentos, plantas, lana, cerámica, etc.

Por otra parte, materiales no biodegradables son: plástico, metales, vidrio, aluminio, mecheros, pilas, colillas, o la mayoría de las colas y pinturas, que no se descomponen en la naturaleza de forma fácil.

En la actualidad son incontables los artículos que están realizados con materias biodegradables, lo que demuestra que se ha hecho un gran esfuerzo por intentar desarrollar productos con características amables con el medio ambiente. Cabe destacar los bioplásticos, que sustituyen de manera eficiente al plástico común, compuestos de polímeros de origen natural que se degradan mediante microorganismos, hongos, etc, siendo una buena opción para sustituir al plástico no biodegradable por excelencia.

17 Enero 2019

Las cadenas de las bicicletas representan, por su propia constitución, uno de los productos con mayores posibilidades para realizar multitud de objetos mediante su reciclaje creativo.


Por ello, cuando se reemplaza una cadena de bicicleta por desgaste de sus eslabones o porque ha perdido su capacidad de tracción, se abre todo un mundo de opciones de reutilización, tanto de la cadena en su totalidad, como de parte de los eslabones con los que está fabricada.

En el primer caso, la cadena completa puede seguir manteniendo su función como objeto para el movimiento de poleas o engranajes, como es el caso de manivelas de barbacoas, apertura y cierre de compuertas, etc.

Por otra parte, una vez abierto el eslabón de unión, la cadena puede ser transformada en multitud de objetos como llaveros, cinturones, hebillas e incluso productos de bisutería deportiva como pueden ser colgantes, pulseras, pendientes, etc.

En el ámbito del hogar también tiene su lugar el reciclaje creativo de estas cadenas en forma de soportes para velas, lapiceros, colgadores de llaves, estructuras de lámparas o sillas, percheros, botelleros, esculturas de todo tipo, marcos de fotos, pies de lámparas, abridores de botellas, llaves de cadena, etc.

En ambos casos solo será necesario hacer un trabajo previo de limpieza de las cadenas, que puede realizarse fácilmente con cualquier desengrasante y un estropajo o cepillo de dientes para llegar a todos los rincones de los eslabones.

Un truco muy útil consiste en colocar la cadena de la bicicleta dentro de una botella con jabón desengrasante y agua, agitar bien y enjuagar. Tras realizar este proceso varias veces se obtendrán piezas perfectamente limpias para elaborar los objetos descritos y cualquier otro que se pueda imaginar.

En un nivel más avanzado de reciclaje creativo hay algunos que se atreven a fundir el material y, mediante su forja, a convertir estas cadenas en objetos como cuchillos, herramientas y otros utensilios.

15 Enero 2019

El reciclaje está a la orden del día y, a medida que pasa el tiempo, se abren nuevas puertas dentro de ese campo. Es así como ha surgido el concepto de Upcycling o también conocido como reciclaje creativo. Pero para conocerlo un poco más, vamos a llevar a cabo una comparación entre dicho concepto y el de reciclaje (recycling).


Según la RAE, reciclar es “someter un material usado a un proceso para que se pueda volver a utilizar”. Atendiendo a esto, un objeto, por ejemplo, de plástico, de papel, de metal o de vidrio, cuando se recicla, pasa por un proceso de descomposición, con el fin de que los materiales básicos recuperados de él se transformen en un producto nuevo. De este modo, el reciclaje aumenta el ciclo de vida del material, pues le proporciona un nuevo uso, ya sea como un producto nuevo o como parte de otro.

Por su parte, el Upcycling es una forma de reciclar que consiste en que el producto utilizado, puede ser reelaborado o reconstruido de diferentes maneras, pero el material debe mantenerse igual, es decir, tiene que tener la misma calidad que el producto inicial o, incluso, mejorarla. Esto quiere decir que, por ejemplo, el plástico reciclado sigue utilizándose como plástico, el papel se convierte en más papel y el vidrio, en más vidrio. De esta manera, se utiliza el material en desuso para crear otro, pero necesitando menos energía que en el caso del reciclaje convencional.

Un ejemplo de upcycling se encuentra en la compañía aérea de bajo coste estadounidense Southwest Airlines, que reemplazó los asientos de cuero de sus aviones para reducir costos de combustible, como consecuencia de su peso. Dichos asientos fueron empleados por la empresa Looptworks, original de Portland, Estados Unidos, para hacer distintas colecciones de bolsos, accesorios, artículos deportivos, etc, pues sus labores básicas son reutilizar materiales de pre-consumo y post-consumo.

Esta reutilización generó una serie de consecuencias positivas, favorables, aún más si cabe, para el medio ambiente, pues el consumo de nuevas materias primas se vio reducido, ya que se hizo uso de las existentes, el empleo de la energía bajó, así como el del agua, y hubo menos contaminación, entre lo más destacado.

De este modo, gracias al reciclaje creativo, se obtiene un nuevo producto que, de nuevo en un futuro, puede volver a completar el proceso.

10 Enero 2019

El reciclaje es una actividad que contribuye a cuidar el medio ambiente y a reducir la huella del carbono que se produce durante los procesos de fabricación y obtención de los diferentes materiales con los que se elaboran todo tipo de objetos. Sin embargo, no todos los materiales pueden reciclarse eternamente y algunos de ellos experimentan una paulatina degradación hasta que ya no resulta posible su reutilización.


Así, en el apartado de materiales que no sufren degradación alguna y que, por tanto, pueden reciclarse continuamente, se encuentran el vidrio, los metales, los productos textiles y los residuos orgánicos, entre otros, mientras que los plásticos, el papel o el cartón tienen ciclos de reciclaje menores.

Comenzando por los primeros, los productos fabricados con vidrio, como las botellas, pueden reciclarse de forma indefinida para producir otras botellas. Durante el proceso de reciclaje el vidrio no pierde ninguna de sus propiedades por lo que puede reciclarse al 100%. Por este motivo se trata de uno de los materiales más demandados en la industria del reciclaje.

Los metales, al igual que el vidrio, pueden reciclarse de manera indefinida. Cobre, plomo, aluminio, componentes presentes en baterías de autos, electrodomésticos, etc., pueden recuperarse y reaprovecharse en su totalidad. También son materiales altamente demandados, en especial metales como el aluminio o el cobre, para poder ser reutilizados en la industria.

Otro tanto sucede con los residuos orgánicos, que representan el 50% de la basura generada en los viviendas particulares. Muchos de los residuos orgánicos como cáscaras, restos de vegetales, etc, pueden usarse para nutrir a la tierra, en un proceso denominado compostaje. De este modo, la basura orgánica puede entrar en un ciclo de reaprovechamiento infinito.

Los productos textiles también pueden reciclarse infinidad de veces aunque, en este caso, se trata de artículos cuyo uso suele prolongarse mucho más que el de otros materiales y que, antes de verse sometido a procesos de reciclaje industrial, suelen formar parte, en mayor medida, del reciclaje creativo.

A la madera le sucede algo parecido, puesto que todo lo que se fabrica con este material tiene una elevada duración, y cuando se somete a procesos de reciclaje suele reconvertirse en otros productos de menor categoría, hasta llegar al final de su vida en forma de compost o como combustible.

Con respecto a los plásticos derivados del petroleo, al reciclarlos se someten a un proceso térmico que va degradando el material por lo que se pueden reciclar cuatro o cinco veces, durante las cuales va pasando por diferentes nuevos usos, desde envases para alimentos y bebidas a tuberías, láminas, mobiliario urbano, bolsas, etc. Algo parecido le sucede al papel y al cartón, que van perdiendo consistencia en cada uno de los procesos de recuperación a los que se ven sometidos, por lo que soportan hasta seis ciclos de reciclaje.

02 Enero 2019

La rue Paradis se ha convertido oficialmente en la primera calle ‘residuo cero’ de Francia. De este modo, y durante un año, el ayuntamiento del distrito 10 de la capital del país galo, con la colaboración de la asociación Zero Waste Paris, ayudará a sus 6.000 habitantes a mejorar sus hábitos para reducir sustancialmente el peso y la cantidad de las basuras que generan.


De hecho, la experiencia piloto se realiza en esta calle porque, entre otras razones, alberga diferentes tipos de establecimientos, como comercios, empresas y escuelas, y cuenta con un problema añadido: las aceras son muy estrechas. Así que conseguir gestionar y reducir los residuos de manera modélica en la calle Paraíso no va a ser trabajo fácil pero, si se consigue con éxito, el modelo se podrá replicar en muchos otros lugares.

De este modo, y con el objetivo de pasar de las nueve toneladas semanales, que es lo que desechaba hasta ahora el conjunto de habitantes de la calle, al residuo cero, el ayuntamiento ha empezado por una campaña de sensibilización entre los vecinos con el eslogan de que “el mejor residuo es el que no existe”. Varios comerciantes se han mostrado ya dispuestos a aceptar que los clientes vengan con sus propios recipientes y la asociación Zero Waste Paris ha diseñado adhesivos para difundir esta iniciativa.

Además, se da la circunstancia de que una voluntaria de la asociación Zero Waste Paris vive en esta calle y propuso que los vecinos pudieran visitar su casa como “apartamento modelo residuo cero”. Kisskissbankbank, la plataforma de financiación colaborativa, tiene un local en la calle y también se ha mostrado dispuesta a recibir visitas de los vecinos como “empresa modelo residuo cero”.

Además de esta campaña, dentro de su local Kisskissbankbank propone gratuitamente una exposición dedicada a las soluciones para reducir la basura que hayan sido en parte financiadas sobre su plataforma. Gracias a esta estrategia de promoción ganan visibilidad start-up como Jean Bouteille, especialista en encontrar soluciones a partir de las botellas de vidrio retornables; Niiji, el “lunch-box” sostenible; y la aplicación Toogoodtogo, que permite reducir el desperdicio alimentario en los restaurantes, en un principio sólo en Francia y desde hace unos pocos meses también en España.

Los organizadores de la experiencia piloto en la calle Paradis prevén organizar durante todo el año talleres prácticos para formar a los habitantes en prácticas de residuo cero, tal como hace Roubaix en el norte de Francia. Y tienen previsto instalar un compostador de residuos orgánicos colectivo para uso de la comunidad. Durante este mes de diciembre pasado ya han comenzado a realizar actividades como un taller para la fabricación de dentífrico y desodorante, y otro taller para aprender a embalar regalos de Navidad según una técnica japonesa que utiliza tela y no papel. Y a mediados de enero está prevista una “salida de compras” por el barrio, compras, claro está, “residuo cero”.

Localización

Avda. Tres de Mayo, 40 2º
38005 Santa Cruz de Tenerife

Cómo llegar en guagua: líneas urbanas 232, 233, 238, 905, 920, 921, 934, 937

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