Santa Cruz Limpia

El Blog de Santa Cruz Limpia

28 Noviembre 2018

El papel es una pieza clave de nuestra vida. Su consumo no deja de aumentar, lo que no ocurre con su reciclado. La industria papelera y de celulosa ocupa el quinto lugar del sector industrial en consumo mundial de energía, además se encuentra entre los mayores generadores de contaminantes del aire y del agua y de los que más contribuyen al cambio climático. A pesar de ser uno de los principales causantes de la tala masiva de árboles y del uso de elementos químicos con impacto negativos para la población, no llegan soluciones para acabar con ello.


Una de las iniciativas más recientes que ha surgido para rechazar estos procesos y fomentar el uso de materiales ecológicos viene de la mano de Sheedo, una 'start-up' ecológica que produce papel artesanal creado a partir de fibras de algodón reutilizadas de la industria textil las cuales, en su interior, contienen semillas. Con ello, consiguen crear un papel que se puede volver a usar, ya que, una vez utilizado, es posible plantarlo para que así vuelva a germinar. De esta manera, se deja de lado el papel de tala de árboles, que posee productos contaminantes, para crear el papel plantable, sustituyendo la celulosa por el algodón residual, las máquinas por las personas y los químicos por las semillas.

Pero, ¿cómo surgió esta idea? Fueron cuatro jóvenes emprendedores, Gala Freixá, Gonzalo Mestre, Carlos de Sandoval y Gloria Gubianas, quienes decidieron revolucionar la industria del papel, uno de los causantes de la contaminación de nuestro planeta. Su lema: “No más papel de usar y tirar, sino de usar y plantar”.

Estos jóvenes quisieron dejar a un lado las tecnologías para innovar en algo más cercano, más social. A pesar de las múltiples complicaciones, pues al ser tan jóvenes no les tomaban en serio, consiguieron, tras mucho empeño, proveedores y el lugar donde crear el papel: el Molí de la Farga de Banyoles, perteneciente a un pueblo llamado Bañolas, al norte de Barcelona, una empresa con una dilatada experiencia en la producción de papel artesanal.

En este lugar conocieron a los artesanos que realizan el papel con sus propias manos quienes, con sus grandes habilidades papeleras y con la revolucionaria idea de incluir en el proceso de creación semillas, consiguieron llevar a la práctica la idea de estos emprendedores.

De esta forma, Sheedo ha empezado a expandirse. Apuestan por la venta de sus productos para hacer regalos de empresa originales y ecológicos, creativos y sostenibles. También para hacer campañas de marketing con impacto positivo en el medio ambiente.

Por si esto fuera poco se trata de un tipo de papel que permite personalización para adaptarse a las necesidades de comunicación de cada persona o empresa. En este sentido, se puede elegir, por ejemplo, la semilla que esté incluida en el papel como las de tomate, manzanilla, eneldo, zinnia, entre otras.

21 Noviembre 2018

La energía solar tal vez sea la fuente más prometedora de energía limpia y renovable, disponible en todas partes, en cualquier momento del día, y con una duración infinita. Sin embargo, las tecnologías disponibles hoy en día para convertir la energía solar en electricidad utilizan únicamente un porcentaje pequeño de la luz solar que llega a la Tierra. En este contexto, científicos de todo el mundo investigan sin cesar con el objetivo de desarrollar sistemas de captación y almacenamiento solar más eficientes.


Precisamente, científicos de la Universidad Tecnológica Chalmers, ubicada de Suecia, acaban de anunciar la creación de una molécula capaz de almacenar energía solar durante 18 años.

La molécula fue creada a partir de átomos de carbono, hidrógeno y nitrógeno, y su característica principal es que reacciona a la luz solar transformándose en un isómero rico en energía, capaz de conservarse en estado líquido y cuya capacidad energética almacenada puede utilizarse posteriormente.

El sistema completo se denomina almacenamiento de energía solar térmica molecular (MOST). Así, la luz solar es captada a través de un colector solar térmico situado en los techos de los edificios. Esencialmente, se trata de un reflector cóncavo con una tubería en el centro, que rastrea la trayectoria del Sol como una antena parabólica, la cual recoge la energía solar en su forma térmica conduciéndola a un volumen líquido. Posteriormente este liquido se almacena en otro espacio con una temperatura diferente, con el fin de conservar la energía captada.

Para usar dicha energía, basta con agregar al líquido un catalizador, con el cual se consigue la reacción de lograr que la temperatura aumente. En las pruebas realizadas se ha conseguido llevar la temperatura del líquido almacenado hasta los 63ºC, aunque muy pronto se espera liberar la energía suficiente como para alcanzar un calor de 110ºC.

Los inventores de este mecanismo se encuentran afinando el sistema aún más de modo que se pueda aprovechar la mayor cantidad posible de energía solar captada y que, además, no emita ningún tipo de emisiones contaminantes.

Nanoantenas solares

Por otra parte, los profesores Amir Boag, Yael Hanein y Kobi Scheuer, de la Escuela de Ingeniería Eléctrica de Tel-Aviv, en Isreal, se encuentran desarrollando un sistema para aumentar el uso de energía solar mediante nanoantenas, esto es, antenas diminutas a escala nanométrica.

Las células solares más comunes actualmente son las celdas fotovoltaicas de silicona, que emplean tan sólo el 10% de la radiación solar para generar electricidad, si bien existen otras mucho más costosas que emplean hasta un 40% de la radiación solar. La meta de estos tres investigadores es crear una antena nanométrica de ínfimo tamaño que sea capaz de absorber un amplio rango de frecuencias, como las infrarrojas, además de la luz visible, y que se valdrá de un 85% de la luz solar, más que el doble de la que emplean las células fotovoltaicas existentes hoy en día.

15 Noviembre 2018

Un material muy utilizado en la construcción y en la decoración es el yeso. Con él, se elabora la escayola, el alabastro y el cemento, además de estar cada vez más demandado para la fabricación de paneles de pladur. Solo en Europa al año se utilizan más de 1.600 millones de metros de pladur para los interiores de edificios.


Pero indudablemente su uso genera residuos. Se estima que los despojos de este material, procedentes de la construcción y la demolición, representan el 30% del total, de acuerdo a los metros cuadrados construidos en los países pertenecientes a la Unión Europea.

Las propiedades naturales del yeso hacen que sea un producto que se pueda reciclar de forma indefinida, ya que su composición química no varía. Sin embargo, gran parte de ellos no se reutilizan.

De este modo, como recoge la Directiva 2008/98/CE del Parlamento Europeo y del Consejo sobre los residuos, el nuevo uso de estos materiales no peligrosos de construcción y demolición debe ser del 70% para el 2020, además de la reducción en un 50% en 2025 de la cantidad de estos en el vertedero.

En varios países, fabricantes de pladur y empresas de reciclaje y demolición, llevan a cabo medidas para fomentar la reutilización y trabajar así en un modelo sostenible. En algunos de los casos, separan el papel y el polvo del pladur para su nuevo uso. Pero, para ello, es necesario una colaboración desde su demolición hasta su nueva producción. Bajo las condiciones ideales, se ha logrado que el 30% del yeso reciclado se utilice sin generar ningún efecto adverso en la calidad del material.

Además, se aplican técnicas como la deshidratación de este material, para reconvertir el yeso endurecido en conglomerante a base de yeso, sulfato cálcico hemihidratado y molienda, con el objetivo de obtener un polvo fino que, al ser mezclado con agua, sea moldeable durante cierto tiempo, antes de su endurecimiento en la misma forma química inicial. Se ha comprobado que mediante estas técnicas, la calidad del producto no varía.

Con esto se pretende conseguir la preservación de los recursos naturales, eliminándolo, a su vez, de los vertederos y volviéndolos a introducir en el mercado en unas condiciones óptimas. Pero todo ello es posible gracias a la utilización de la tecnología de separación avanzada de los materiales procedentes de la construcción y demolición. Sin este proceso, la calidad del producto reciclado no sería la adecuada.

07 Noviembre 2018

Los legisladores de la Unión Europea han acordado, a finales del pasado mes de octubre, prohibir los plásticos de usar y tirar más ampliamente utilizados. Esta directiva busca desterrar concretamente los bastoncillos de algodón, los cubiertos, los platos, las pajitas, los agitadores de bebidas y los palitos de globos de plástico.

En el último momento, se han incluido también en la prohibición los productos fabricados con plásticos oxo-degradables, por no ser biodegradables, y algunos envases de poliestireno para comida inmediata como corcho blanco.

Estas medidas vienen dadas por la creciente cantidad de basura plástica dañina esparcida por los océanos y playas, cuyo proceso de descomposición es muy lento, lo que hace que se acumule y que incluso llegue a ser ingerido por animales marinos, los que quizás acaben en nuestros platos.

Así, nos encontramos ante un problema creciente que tiene un grave impacto medioambiental y económico y, además, dañino tanto para los animales como para las propias personas.

Otra de las medidas aprobadas en la institución europea fue la reducción del uso de productos plásticos contaminantes para aquellos donde no existe ninguna alternativa, de al menos un 25% para 2025, como por ejemplo envases para alimentos y vasos. Otros productos, como las botellas para bebidas, deberán separarse adecuadamente y su nivel de reciclaje deberá ser de un 90% en ese mismo año.

Para llevar a cabo este tipo de obligaciones es primordial que los Estados miembros conciencien a los consumidores del impacto negativo de la basura plástica, así como de los sistemas de reutilización disponibles y de las opciones de gestión de residuos.

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Cómo llegar en guagua: líneas urbanas 232, 233, 238, 905, 920, 921, 934, 937

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