Santa Cruz Limpia

El Blog de Santa Cruz Limpia

31 Octubre 2018

Un Acuerdo Global para erradicar el desperdicio y la contaminación por plásticos desde la raíz ha sido firmado recientemente por más de 250 organizaciones entre las que se encuentran los productores, marcas, minoristas, recicladores y negocios más importantes del mundo.

El Acuerdo Global de la Nueva Economía del Plástico está liderado por la Fundación Ellen MacArthur, en colaboración con la ONU Medio Ambiente, y entre los firmantes se incluyen compañías que producen el 20% de todos los envases de plástico a nivel mundial.

Entre estas empresas se encuentran algunas tan destacadas como Danone, Grupo H&M, L’Oréal, Mars, Incorporated, PepsiCo, The Coca-Cola Company y Unilever, así como los principales productores de envases, como Amcor, otros fabricantes de plásticos, como Novamont y el especialista en gestión de recursos Veolia.

El Acuerdo Global y su visión de una economía circular para el plástico está apoyado por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), y ha sido respaldado por el Foro Económico Mundial (WEF), el Foro de Bienes de Consumo (GCF), organización dirigida por un CEO que representa a unos 400 minoristas y fabricantes de 70 países; y 40 universidades, instituciones y académicos.

Más de diez instituciones financieras que administran más de 1.5 billones de dólares en activos también han respaldado el Acuerdo Global, y más de 200 millones de dólares han sido prometidos por cinco fondos de capital de riesgo para crear una economía circular para el plástico.

El Acuerdo Global tiene como objetivo crear una nueva regulación para los envases de plástico. Los objetivos se revisarán cada 18 meses y serán cada vez más ambiciosos en los próximos años. Las empresas que firmen el compromiso publicarán datos anuales sobre su progreso para ayudar a impulsar la iniciativa y garantizar la transparencia.

Dichos objetivos incluyen eliminar envases plásticos innecesarios y problemáticos, y pasar de envases de un solo uso a modelos de envases reutilizables; innovar para garantizar que el 100% de los envases y empaquetados de plástico se puedan reutilizar, reciclar o compostar de forma fácil y segura para el año 2025; así como aumentar significativamente la circulación de plásticos que han sido reutilizados o reciclados y convertidos en nuevos envases o productos.

26 Octubre 2018

Cada día parece más claro que la mayoría de los vehículos funcionarán en el futuro con energía eléctrica. Sin embargo, en la actualidad, la gran mayoría del transporte mundial continúa dependiendo del petroleo, un recurso cada vez más escaso, hasta tal punto que la Organización de Países Productores de Petróleo ha declarado que para el año 2037 los suministros de este combustible comenzarán a fallar.


Todas las naciones son conscientes de este problema que afecta a toda la comunidad mundial por lo, desde hace varias décadas, muchos países están incentivando la puesta en marcha de proyectos que apuesten por las energías renovables y los combustibles ecológicos. De este modo, no solo se evita el riesgo de que desaparezcan los combustibles en un futuro cercano sino que, de paso, también se protege el medio ambiente.

Los combustibles ecológicos son todos aquellos que sustituyen los derivados del petróleo y los combustibles fósiles. Por ejemplo, se puede extraer combustible de la materia orgánica, tanto la animal como la vegetal, así como de los residuos de la agricultura, la industria y los hogares.

Esto implica que la extracción de los combustibles ecológicos se realiza sin el riesgo de dañar ecosistemas enteros. Además, este tipo de combustible es más respetuoso con el medio ambiente ya que no produce gases altamente contaminantes y su extracción es menos costosa.

Dentro de los diferentes tipos de combustibles ecológicos, el bioetanol se está convirtiendo en una de las grandes apuestas del futuro ya que se puede producir a partir de productos agrícolas como el maíz, el trigo, la caña de azúcar e incluso la biomasa residual. Además, para poder utilizar el bioetanol como combustible no es necesario realizar grandes cambios en los vehículos existentes ya que, incluso, mejora el proceso de combustión. Además, es seguro y fácil de producir y almacenar.

Sin embargo, el principal obstáculo que ha frenado el desarrollo del bioetanol y sus derivados es que, para dar abasto a los requerimientos de la población mundial, se necesitarían grandes extensiones de tierra cuyos cultivos se destinarían exclusivamente a producir combustible.

Por esa razón, hoy se trabaja para desarrollar combustibles alternativos, como el hidrógeno. Este elemento no contamina y se extrae del agua, que es un recurso abundante. No obstante, existen numerosos inconvenientes que aún se deben solucionar. Por ejemplo, al no encontrarse en estado puro en la naturaleza, la producción de hidrógeno es muy costosa, al igual que el proceso de almacenamiento y suministro.

Precisamente en esta línea están investigando algunas marcas de vehículos como Audi que se encuentra trabajando en la creación de combustibles sintéticos -también llamados e-combustibles-, que abarcan tres categorías e-gas, e-gasolina y e-diesel.

En términos químicos, la e-gasolina es esencialmente un iso-octano líquido y se produce a partir de biomasa en un proceso en el que añade hidrógeno consiguiendo un combustible libre de azufre y benceno y, por lo tanto,  especialmente bajo en contaminantes cuando se quema. Como combustible sintético de alta pureza con muy buenas propiedades antidetonantes, esta e-gasolina ofrece la posibilidad de aumentar aún más la compresión del motor y así incrementar la eficiencia.

23 Octubre 2018

Las casas pasivas o Passivhaus son aquellas que cumplen unos conceptos específicos de construcción que consiguen ahorrar entre un 70% y un 90% en el consumo energético, de modo que permiten lograr una temperatura perfecta dentro de casa y estar calientes en invierno o frescos en verano, todo ello sin que suponga el abono de grandes facturas.


Estas construcciones son edificios pensados para aprovechar al máximo la luz y la radiación solar, con un altísimo aislamiento y una renovación del aire a través de un sistema de ventilación con un recuperador de calor. Se trata de un tipo de vivienda creada para mantener las condiciones atmosféricas ideales en su interior.

El Instituto Passivhaus, de Alemania, es uno de los que concede este exigente certificado de eficiencia energética que sólo tienen 32.000 edificios en el mundo. Según esta institución, la casa pasiva consume un 90% menos de energía, en comparación con una casa ya construida, y un 75% menos que una casa de obra nueva, tomando como referencia los estándares europeos.

El concepto de casa pasiva nació en los años 90 de la mano de un grupo de arquitectos alemanes y suecos y, en realidad, se trata de un modo de construir, una serie de normas energéticas que se pueden aplicar a cualquier construcción.

El estándar Passivhaus

Igual que la certificación ecológica de productos alimentarios, el Passivhaus define una serie de criterios ecológicos cuya puntuación debe sumar un factor mínimo para poder obtener la certificación. Estos criterios son: súper aislamiento en paredes, suelos y cubierta; orientación de la casa para aprovechar la radiación del sol y la ventilación mediante un recuperador de calor; ventilación cruzada durante el verano; eliminación de puentes térmicos; estanqueidad de la edificación y, finalmente, puertas y ventanas de alta precisión.

Hoy en día el certificado Passivhaus, incluye criterios especiales para cada clima. Así, en un clima mediterráneo, se tendrá en cuenta la mayor incidencia de sol y las menores variaciones de temperatura entre día y noche. En verano, sin embargo, será necesario un control más estricto de la incidencia solar para evitar el sobrecalentamiento de la vivienda. En España estas casas consiguen ahorros del orden del 90% en comparación con el gasto de energía de una vivienda convencional.

El interior de estas casas pasivas es tan hermético que, incluso en climas más fríos, no deja escapar prácticamente nada del calor que se genera y, como consecuencia, con muy poca energía se puede calentar toda la vivienda. El calor interior se mantiene gracias a un sistema de ventilación mecánica que efectúa la renovación de aire del exterior de forma totalmente eficiente.

18 Octubre 2018

El Día Mundial de la Protección de la Naturaleza se celebra el 18 de octubre de cada año, desde 1972. El origen de la celebración se encuentra en las palabras que el general argentino Juan Domingo Perón pronunció el 16 de marzo de 1972, mientras se encontraba exiliado en Madrid, y que fueron enviadas a Kurt Waldheim, entonces secretario general de las Naciones Unidas.


En estas palabras Perón alertaba sobre "la marcha suicida que la humanidad ha emprendido a través de la contaminación del medio ambiente y la biosfera, la dilapidación de los recursos naturales, el crecimiento sin freno de la población y la sobreestimación de la tecnología" y hacía una llamada para revertir la situación.

Y es que todas esas amenazas son debido a las actividades humanas, tales como: contaminación química, incremento de la urbanización por aumento de la población humana, complejos industriales y turísticos, sequías, incendios, inundaciones y otras perturbaciones asociadas al cambio climático por el calentamiento global.

El objetivo básico de la protección ambiental es anticipar los riesgos y prevenir los daños; proteger los espacios naturales, aquellos que poseen valores singulares de vegetación, fauna, paisaje o geomorfología y realizar esfuerzos para que el desarrollo humano sea compatible con la protección del entorno.

En un momento crítico en el que la huella ecológica del ser humano supera la capacidad del planeta para regenerar lo que se consume, la protección de la naturaleza se convierte en un asunto de prioridad esencial y todavía resulta posible tomar las medidas oportunas para construir un futuro basado en el consumo sostenible de los recursos naturales.

Hoy día la implicación ciudadana va creciendo y cada vez son más las normativas propuestas por organismos europeos e internacionales que intentan gestionar y proteger el medio ambiente, equilibrando el desarrollo económico con la sostenibilidad ambiental.

Además, en el papel de la concienciación es fundamental la educación ambiental. Una educación basada en valores ambientales aplicables a cualquier actitud social y cuyo objetivo es el de formar la capacidad de observación crítica y juicio de valor teniendo en cuenta la protección y gestión sostenible del entorno.

10 Octubre 2018

Los terremotos son uno de los desastres naturales más mortíferos cuyas repercusiones y daños están directamente relacionados con el grado de desarrollo del país donde se producen y con la fragilidad de sus viviendas y edificios.


En términos generales, la baja calidad de los materiales utilizados, la falta de acondicionamiento de las estructuras existentes y una planificación urbana inadecuada son las razones principales por las que los fenómenos sísmicos son más destructivos en los países en desarrollo.

En respuesta a este problema, en la Universidad Napier de Edimburgo se está investigando desde hace varios años en una forma de crear cimientos de edificios, a bajo coste, que absorban mejor las vibraciones sísmicas y evitar con ello que las estructuras se derrumben durante un terremoto.

El componente clave de estos cimientos sería el caucho de los neumáticos de desecho, un producto difícil de eliminar, por lo que se suelen tirar en vertederos o se incineran, liberando grandes cantidades de dióxido de carbono y gases tóxicos compuestos de metales pesados.

Esta propuesta consiste en construir los cimientos de los edificios con tierra de la zona mezclada con algunos de los 15 millones de toneladas de neumáticos de desecho que se producen anualmente. De esta forma, la mezcla de caucho reciclado y tierra sería capaz de reducir el efecto de las vibraciones sísmicas en los edificios que se encuentran en la superficie.

Otro aspecto importante de esta iniciativa es que puede adaptarse fácilmente a los edificios ya existentes por poco dinero, lo que hace que esta solución sea particularmente adecuada para los países en desarrollo.

Varias investigaciones han demostrado que la introducción de partículas de caucho en el suelo permite aumentar la cantidad de energía que disipa. El terremoto hace que el caucho se deforme, absorbiendo la energía de las vibraciones de una manera similar a cómo ocurre en el exterior de un coche diseñado para contraerse en un choque y así proteger a las personas que están en su interior.

Por otra parte, la gran rigidez aportada por las partículas de arena del suelo y la fricción entre ellas ayuda a mantener la mezcla consistente, capaz de resistir los posibles asentamientos en el subsuelo.

Además, la mezcla de caucho reciclado y arena permite cambiar la frecuencia natural del terreno y la forma en la que interactúa con la estructura que se encuentra encima. Esto podría contribuir a evitar el comúnmente temido fenómeno de resonancia que ocurre cuando la fuerza sísmica tiene una frecuencia de vibración similar a la de la vibración natural del edificio.

La clave para que esta tecnología funcione es encontrar el porcentaje óptimo de caucho necesario. En este sentido, y según los cálculos realizados, una capa de mezcla de caucho y tierra de entre uno y cinco metros de espesor debajo de un edificio reduciría la fuerza máxima de aceleración horizontal de un terremoto entre un 50% y un 70%.

05 Octubre 2018

La contaminación oceánica es una realidad que afecta a toda la población de manera directa o indirecta. Gran parte de la producción masiva de basura que se genera a nivel mundial acaba vertida en los océanos, perjudicando la calidad de las aguas y a la vida que contiene. Este problema ambiental de primer orden hace necesario cuidar y proteger los ecosistemas marinos para mantener así el equilibrio de todo el medio ambiente.


Desde que ha surgido este problema de la contaminación marina, provocada por los desechos plásticos, se han desarrollado numerosas ideas para intentar recoger estos desperdicios y limpiar el mar, empleando sobre todo barcos y redes. Pero, debido a la inmensidad de las zonas en las que los plásticos se concentran, estos proyectos nunca han sido viables ya que su puesta en marcha hubiera costado miles de millones de dólares y cientos de años en completarse.

Sin embargo, Boyan Slat, un joven holandés estudiante de Ingeniería Aeronáutica, decidió centrar sus esfuerzos y su talento en el diseño de un proyecto que beneficiará no solo al medio marino, sino a toda la humanidad. De este modo, y a diferencia de los proyectos presentados hasta hoy con el mismo objetivo, Slat ha desarrollado un concepto pasivo de recogida basándose en la colocación de una serie de barreras flotantes y plataformas, en dirección al fondo del mar, que permiten concentrar el plástico antes de extraerlo del océano, en un proceso de recolección 100% impulsado por los vientos y las corrientes marinas.

El diseño de Boyan, denominado The Ocean Cleanup, se resume básicamente a un par de enormes brazos flotantes de diferentes longitudes, formando aproximadamente una V, y alrededor de tres metros de profundidad, con los que se atrapa el plástico flotante en el agua. Dicha estructura concentra los desechos hacia el centro, donde una enorme plataforma cilíndrica sirve como contenedor hasta que un barco venga a recogerlos de manera periódica. Según lo planificado, este invento puede recoger de una vez hasta 3.000 metros cúbicos de plástico, el equivalente a una piscina olímpica completamente llena.

Uno de los aspectos positivos del diseño de Slat, es que evita la captura de organismos marinos, ya que no se emplea ningún tipo de red para la recolección de la basura. Además, las barreras flotantes se mueven al ritmo de las olas, por lo que los organismos no se ven empujados a la plataforma de procesamiento. La única limitación que presenta el proyecto es la recogida de partículas plásticas menores de 0.01 milímetro de diámetro que se distribuyen por las profundidades y que normalmente son el resultado de la descomposición de otros plásticos más grandes.

The Ocean Cleanup se encuentra en funcionamiento desde el pasado mes de septiembre y está pensado para instalarse sobre las cinco mayores islas de basura, que corresponden a las denominadas corrientes circulares oceánicas, situadas en el Océano Índico, el Atlántico Norte y Sur, y el Pacífico Norte y Sur.

02 Octubre 2018

Con frecuencia aparecen informaciones en todos los medios de comunicación sobre los problemas derivados del exceso de plásticos, de la dificultad de su reciclaje y de los daños que ocasiona este material al medio ambiente, tanto terrestre como marino.


En Europa, cada persona genera unos 500 kilos de basura al año, mucha de ella, plásticos. De hecho, las normativas cada vez se van endureciendo más y ya se está empezando a prohibir la fabricación de numerosos productos elaborados con plásticos, puesto que tardan muchísimo en degradarse.

Por otra parte, en el hogar muchas veces no se conoce la manera correcta de reciclar. Conscientes de este problema, la firma finlandesa Niimar, una empresa familiar que emplea plásticos reciclados para fabricar muchos de sus productos, propone soluciones de almacenaje eco sostenibles, válidas tanto para casa como para la oficina. Precisamente una de estas soluciones es Ecosmol, un mueble diseñado para separar el plástico, el cartón o papel, y el vidrio, elaborado en madera finlandesa de abedul.

Ecosmol es un mueble multiuso y, además de emplearse para reciclar, también se puede utilizar como mesita o como banco para sentarse. Sin embargo, lo que realmente hace especial a esta papelera de reciclaje es que sus distintos compartimentos son lavables, para evitar, precisamente, el uso de bolsas de plástico en su interior.

Otra característica novedosa de Ecosmol es que su espacio total puede dividirse en varias dependencias con trampillas verticales, dependiendo del las necesidades de reciclaje de cada persona y de cada momento.

Ecosmol se convierte así en la primera estación de reciclaje de residuos secos pensada para las viviendas de diseño urbano y también para hoteles, oficinas, cafeterías y tiendas que buscan promover la sostenibilidad a través del reciclaje, sin renunciar a su estética.

Niimar también fabrica otros objetos con maderas y plásticos reciclados como artículos de iluminación, accesorios del hogar y complementos de moda y para animales. La empresa no tiene un catálogo muy extenso de productos porque su filosofía es la de crear solo artículos que sean útiles y de materiales sostenibles, siempre fabricados con cabeza y con un fin útil.

Localización

Avda. Tres de Mayo, 40 2º
38005 Santa Cruz de Tenerife

Cómo llegar en guagua: líneas urbanas 232, 233, 238, 905, 920, 921, 934, 937

Contacte con nosotros

Contacte y resuelva sus dudas

  • Teléfono: 922 224 849