Santa Cruz Limpia

El Blog de Santa Cruz Limpia

17 Agosto 2016

Actualmente, el 72,5% de los españoles asegura disponer en su hogar de más de un espacio para depositar sus residuos, de los cuales uno de ellos está reservado a los envases domésticos que se destinan al contenedor amarillo, es decir, plásticos, latas y briks. Esta es la principal conclusión del Estudio de Hábitos de Reciclaje de los Españoles elaborado por el Instituto Apolda para Ecoembes, la organización medioambiental sin ánimo de lucro que promueve la sostenibilidad a través del reciclaje de envases domésticos.

Según este informe, los hogares españoles cuentan actualmente con una media de 3,1 cubos, aunque los datos ofrecen diferencias en función del área de residencia y el número de integrantes. Por ejemplo, los espacios destinados al reciclaje tienden a incrementarse en los núcleos urbanos de mayor tamaño, así como en los hogares donde residen dos personas con una cifra de 3,2. Por otra parte se encuentran los municipios de menos de 5.000 habitantes y aquellos domicilios que cuentan con cinco miembros o más en los que la media de depósitos es de 2,9.

El estudio también analiza los hábitos de reciclaje a nivel regional. En este sentido, los hogares de Euskadi, con 3,7; así como Navarra y Catalunya, ambos con 3,5, son los que más espacios habilitan para el reciclaje. Por el contrario, en Galicia (2,6) y Extremadura (2,7) la disposición de cubos es la más baja del país.

Por otro lado, el informe también evalúa los factores que motivan a los ciudadanos a disponer de más espacio en sus hogares para separar correctamente los residuos. El civismo (96,8%), la concienciación ecológica de cara a preservar el planeta para las próximas generaciones (95,7%) y el cuidado del medio ambiente (95,6%) son los principales motivos que les llevan a reciclar.

Estos porcentajes va en línea con los datos obtenidos recientemente por otros estudios en los que se refleja que el 70% de los españoles separa la basura doméstica por tipo de desecho (orgánico, plástico y papel), mientras que el 77% aseguraba reciclar los envases de vidrio y cartón, el papel y las pilas.

En el lado opuesto, entre las razones que se esgrimen para no reciclar, que se recogen en el Estudio de Hábitos, se encuentra la falta de espacio en sus hogares (17,1%) como principal argumento de los ciudadanos a la hora de no contar con más cubos destinados al reciclaje.

Por tipología de envases, el 68,1% de los encuestados asegura tirar siempre las botellas, botes o garrafas de plástico en el contenedor amarillo y el 59,4% los briks. Por el contrario, los tapones de corcho (48,3%) y los aerosoles (26,6%) son los productos que menos se asimilan con el contenedor amarillo y, por tanto, los que menos se reciclan.

El estudio, que se ha realizado a una muestra de más de 5.000 personas repartidas de manera proporcional a nivel regional, confirma el trabajo de concienciación y sensibilización que se viene realizando en España durante las últimas décadas sobre la separación de residuos y la importancia del reciclaje.

El cuidado del medio ambiente a través del reciclaje es una labor que empieza en los propios hogares y que ha permitido, en 2015, reciclar en España 1,3 millones de toneladas de envases domésticos, un 3,3% más que en el año anterior, evitando que terminaran en los vertederos.

11 Agosto 2016
En España se consume una media de tres kilos y medio de chicles y caramelos por habitante cada año. El problema es que la mayoría de estos chiches termina en las aceras y en las calles de nuestros barrios y tardan en torno a cinco años en degradarse. Otro problema añadido es que, durante este tiempo, son capaces de acumular más de 50.000 gérmenes.
 
Por si esto fuera poco, eliminar los chicles de los suelos es muy costoso y puede alcanzar los 25 céntimos por unidad, puesto que en su limpieza es necesaria la utilización de productos químicos específicos y mucha agua, algo que, por otra parte, no resulta nada beneficioso para el medio ambiente.
 
Los chicles son altamente resistentes a productos químicos por su fuerte poder de adhesión y  retienen sus propiedades contaminantes durante un elevado período de tiempo y bajo cualquier condición meteorológica. Un chicle masticado y arrojado a la vía pública es un foco de infección y un riesgo para la salud de los habitantes, ya que puede albergar miles de bacterias y hongos recogidos del medio ambiente en el que se encuentra.
 
Además de constituir un problema de salud pública, los chicles también tienen otras repercusiones negativas como el daño al patrimonio histórico hasta el punto de que ciudades como Grecia han prohibido su consumo en el entorno de sus monumentos. Singapur dio un paso más allá prohibiendo su consumo en el año 1992, aunque desde el 2004 permite adquirir su versión sin azúcar y siempre bajo receta médica.
 
Existen multitud de productos químicos destinados a la eliminación de los chicles de las calles a los que se suman otros como caldo de remolacha que, a cierta temperatura y aplicado con un cepillo reduce la goma de mascar a una espuma que se retira fácilmente. Otros procedimientos incluyen maquinaria con rodillos de alambre de acero o sistemas de vapor que disuelven los chicles en pocos segundos. 
 
Independientemente del sistema de eliminación que se utilice, el mejor procedimiento para evitar que nuestras calles se llenen de goma de mascar es la prevención y la concienciación de que el chicle, una vez que ha sido utilizado, hay que envolverlo en su envoltorio y depositarlo en cubos de basura, contenedores o en lugares especialmente habilitados para este fin.
 
03 Agosto 2016
Reducir, reciclar, compostar y volver a usar son las claves básicas del programa Basura cero, basado en un concepto de vida sostenible y en la reutilización de los residuos que, de otra manera, serían almacenados o incinerados fomentando la contaminación del medio ambiente.
 
Las políticas del programa Basura cero se aplicaron por primera vez en Australia en el año 2010 aunque rápidamente se extendieron por Estados Unidos, América del Sur y Europa, y hoy constituye una línea de trabajo ampliamente difundida por todo el planeta.
 
Bajo el enfoque de Basura cero se pretende reducir la producción de residuos, reciclar y revalorizar la mayor cantidad posible de materiales, así como promover la fabricación de productos de larga vida útil. Su premisa básica es la separación de los residuos en origen de modo que cada ciudadano separe aquellos deshechos reciclables de los que no lo son, y que pueda deshacerse de ellos de manera diferenciada.
 
Basura Cero no es únicamente un mejor sistema de reciclaje sino un programa que se centra en  afrontar el problema de los residuos donde se producen. Tampoco busca únicamente el tratamiento de la basura para ser reciclada, sino recuperar el material orgánico y mejorar el diseño de los productos para que aumenten su periodo funcional, así como desarrollar tecnologías para evitar la generación de desechos innecesarios.
 
El plan de estrategias de Basura cero busca copiar el modelo cíclico de la naturaleza en la que no se produce basura. Cuanto termina el ciclo de las hojas de los árboles, éstas sirven de abono para el suelo, del cual los árboles de vuelven a nutrir. En el proceso natural, la basura no existe. Los desechos son un producto humano.
 
Siguiendo unos cuantos consejos podemos contribuir a lograr el objetivo Basura cero en nuestra sociedad. De este modo, utilizar botellas, tarros y envases de acero o cristal para guardar y llevar agua, zumos, café o alimentos, reducirá la dependencia de los envases de plástico, tan difíciles de reciclar, y alargará la vida de nuestros recipientes.
 
Para hacer la compra nada mejor que utilizar bolsas de tela, con lo que se dejará de acumular bolsas de plástico en casa. Adquirir los alimentos que se necesiten y cocinar lo justo evitará tener que tirar comida sobrante.
 
Utilizar siempre platos de cerámica y servilletas de tela reducirá drásticamente los residuos que se producen al emplear servilletas de papel y menaje de plástico.
 
También es posible experimentar un poco en casa con productos alternativos de limpieza como el  bicarbonato, el vinagre blanco y jabón natural. Incluso se pueden realizar cosméticos y otros artículos de uso habitual en el hogar.
 
Por otra parte, también podemos contribuir a reducir significativamente la cantidad de residuos  dando una segunda oportunidad a las cosas reparándolas, reutilizándolas o restaurándolas.
 

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